Ante la necesidad de responder de manera ágil a eventos disruptivos y la alta probabilidad de ocurrencia de situaciones no previstas, se incrementa la presión por:   

• Mejorar la disponibilidad en anaquel de los productos correctos.
• Evitar cuellos de botella y falta de materias primas en la cadena de suministros.
• Evitar tener inventarios parados.

Aunado a esto, la acelerada evolución tecnológica continuará modificando la manera en que los shoppers interactúan con los retailers y las marcas de productos de consumo, elevando el nivel de exigencia en el servicio. 

Las empresas pueden responder aprovechando nuevas tecnologías que les permitan pronosticar la demanda con mayor asertividad y determinar las mejores estrategias de marketing y merchandising.